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  • En la última semana se presentaron al menos dos demandas buscando una nueva cautelar que salve la ley de tierras, y, una ONG (amigos de los árboles y de los mapuches) presentó un pedido de “aclaratoria” a la Corte, en un expediente que debió haberse decidido junto al de Soldados de Malvinas. Eran estas, como se dijo, las vías a seguir para secarnos el estornudo de la Corte.

    Fíjense que estos dos movimientos están atados entre sí. La corte se apura con la “aclaratoria” frente a la amenaza de otra “cautelar.” Si un juez inferior rehabilitara la ley de tierras con otra cautelar, o declarara inconstitucional el artículo 154 del DNU 70/23 que pretende derogar esa ley, lo que ese juez está haciendo, es desautorizar políticamente a la Corte (aunque ella invitó expresamente a hacerlo): la deja en off side en el medio de un creciente escrache público.

    Es que nadie entendió que quiso “aclarar” la Corte con eso de yo “no decidí el fondo” todavía, mientras el grito pelado era que ella “nos dejó sin ley de tierras”. O no supo decir claro lo que quería, o no se dio cuenta de lo que hizo, o peor, pretendió desresponsabilizarse de semejante efectos jurídicos de su decisión, como si con un asunto de “forma” pudieras tapar el cielo de “fondo.”

    Y ahora llega esta desprolija reacción: toma un pedido de “aclaratoria” para “abocarse a un caso” (el de arboles y mapuches) que pareció olvidar antes (o trató de ignorar, porque acá no es tan fácil rechazar la legitimación activa). Le da entonces luz a este caso, como distinto, como “ojo” que es otra cosa, y convoca conjueces y acelera plazos. Tan desprolijo todo (debió decidir los dos juntos), que hace pensar que es una reacción sin calculo previo.

    Cualquiera pensaría que la Corte quiso dar una patada al VAR para no quedar en off side, y ahora está en “reversa.” La peformance sirve de advertencia a los jueces que están analizando los nuevos casos de la ley de tierras: que la dejen reacomodarse en la cancha. Pero tiempo queda poco, de cancha casi nada, y ahora es el Congreso el que puede otra vez repetir lo del 2 x1, y grabar otra letra escarlata sobre esta Corte.

    Quienes no le van a dar ni un minuto, y ni un centímetro de más, son los que están preparando la manifestación del 15. Mi apuesta es que ese tic toc puede apresurar las firmas que se necesitan para que los árboles, los mapuches y la mar en coche, tengan legitimación activa para pedir por la ley de tierras. Quizás hasta tengamos cautelar o una declaración parcial de inconstitucionalidad del sacrílego DNU. Pero quién sabe, las masculinidades tóxicas, los cesarismos bajo presión, siempre hacen de todo un poco imprevisible.