Esta semana volvió a festejarse, en Portugal, el aniversario de la “Revolución delos claveles.” El 25 de abril, más precisamente, se recordó a la insurrección armada que puso fin a décadas del Estado Novo, y de dictadura salazarista.Aquel levantamiento de abril quedó marcado, principalmente, por dos hechos singulares.Por un lado, por su carácter pacífico, expresado en los claveles rojos que losciudadanos se encargaron de colocar en los cañones de los fusiles y en los uniformesde los soldados que se habían rebelado. Por otro lado, por una canción, “Grândola,Vila Morena”, compuesta por un extraordinario cantautor vinculado al PartidoComunista Portugués (PCP), José Afonso (vale la pena escucharlo, en su vozvibrante de emoción). La historia es que la canción (que Afonso había compuestopara homenajear al espíritu revolucionario de la comunidad de Grândola, en Alentejo) operó como contraseña, en la madrugada del 25: que sonara en la RádioRenascença iba a significar que la revolución se ponía en marcha. Las armas,entonces, iban a transformarse en flores, y la dureza de la dictadura en unaapuesta por la fraternidad: el pueblo, y no el ejército -decía la canción- era el que iba a quedarse a cargo del establecimiento del orden.
Laletra de la canción (traducida) decía así:

GrândolaVilla Morena
Grândola,villa morena
Tierrade la fraternidad
Lagente es quién más ordena
Dentrode ti, oh ciudad
Encada esquina, un amigo
Encada cara igualdad
Grândola,villa morena
Tierrade la fraternidad
A la sombra de una encina
Que ya no sabía la edad
Juré tener por compañera
Grândola tu voluntad
Grândola tu voluntad
Juré tener por compañera
A la sombra de una encina
Que ya no sabía la edad